Mis plantas favoritas, ciclantáceas.
Estas plantas, con ciertas características compartidas, como la forma y aspecto de sus hojas y la morfología de sus flores, son agrupadas en la familia de plantas Cyclanthaceae. Mis cyclan.
No sé describir o nombrar el momento en que estas plantas se volvieron ese ser vivo que buscaba cada vez que entraba en un bosque húmedo tropical, cotidianos en Colombia; esas plantas me atrajeron por su aroma, por su nobleza, por las interacciones que sostienen con un montón de organismos vivos, por su color, por el dobles y división de sus hojas, por los mechones y el color en sus inflorescencias, por sus tiempos de floración, por siempre estar ahí recibiéndome en ese bosque y dándome su bienvenida -He escuchado varias veces que a un bosque hay que entrar con respeto y pidiendo permiso para estar allí, no sé-. Aunque, ya escribiendo esto, no sé si sean ellas, ese grupo, si valga la pena agruparlo en este momento para hablar de su vida y lo mucho que me ha alegrado verlas.
Entre tanto, me pregunto si para hablar de la protección de la vida y la conservación de la biodiversidad sea correcto referirnos a las diferentes formas de vida (biodiversidad) en términos de especies o grupos de ciertos organismos vivos -en términos taxonómicos- que desaparecen o están en riesgo y que es necesaria su protección y cuidado. También pienso que, tal vez, si no es así, sería difícil decir cual es nuestra planta o animal favorito, nos costaría decir en números cuantos organismos vivos se ven afectados por la desaparición de los bosques; en fin, varias cosas cambiarían y no sé... La cosa es que he sentido que no sólo es está familia la que me importa, ni una especie en específico, es simplemente la vida de los otros -todos ellos- la que quisiera se cuidara y no despareciera por nuestra forma tan brutal de transformar los "ecosistemas".
Esto... Iba un lunes a visitar a mi familia -papá, mamá y hermanos- a mi pueblo natal, iba manejando mi carro- para ir a mi pueblo hay algunas autopistas que son vías normalmente rápidas y peligrosas para cualquiera que por allí cruce- y en medio de la autopista veo una chucha (zarigüeya) que se veía mal herida porque al parecer un carro la atropelló, la chucha trataba de moverse para salir del lugar... Sentí querer ayudarla, pensé entonces: ¿Si la cojo, para dónde la llevo? ¿Seré capaz de cuidarla y que sobreviva? Nos imaginé viviendo con ella y buscando y preguntando si podría liberarla y si sobreviviría en su ambiente natural. También pensé que hasta que no se está viviendo algo, uno puede decir muchas cosas; ahí fue la revelación, como ecóloga que se ha dedicado a la conservación -a hablar de eso- decía que los humanos no deberíamos meter tanto la mano queriendo replicar ese instinto de cuidado domesticando a los otros animales o plantas "silvestres", también decía que las personas simplemente lo hacíamos por algo de superioridad pensando que sólo está en nuestras manos, también decía que las personas que hacen esto lo hacían para luego alardear de una superioridad moral en cuanto al cuidado de los otros organismos pero que en realidad solo lo hacían por sentirse bien ellos mismos -esto último lo sigo creyendo igual, somos egoístas (otro concepto para discutir jeje)-. Entonces, rápidamente me orillé en la vía cerca a la chucha, cogí un buzo, salí corriendo y voleando el buzo para que el carro que venía frenara; llegué a estar cerca de la chucha, como a uno o dos metros, y el carro que venía no frenó y le pasó por encima a la chucha cercenando su cabeza -es decir, su cabeza quedó destrozada con los sesos afuera-. Me quedé un rato dandole rienda suelta al pensamiento y mirando el cuerpo, ya sin vida, de la chucha; seguí profundizando en lo que ya venía pensando y en lo estupidos que somos al pensar que la vida y la protección de la biodiversidad sólo se mide o se hace en términos de grupos de organismos (ordenes, familias, géneros, especies, etc.); no tiene sentido si no nos importa el individuo, esa vida que se nos aparece de frente y queremos cuidar. Nunca pensé en la chucha por que era una zarigüeya, no la quería coger y cuidar porque es una especie que ha sido rechazada y maltratada por muchas personas en los centros urbanos, la quería proteger y tratar de salvar porque era un individuo que sufría, estaba segura que sentía la destrucción de su cuerpo y que su sufrimiento era tal vez resultado de que estuviera esa vía para yo poder ir a mi casa a visitar a mi familia.
Por ahora hasta aquí.
Comparto de las fotos de cyclan que me he encontrado por los bosques.
Montes en la Comunidad de Mecana, Bahía Solano, Chocó (Pacífico colombiano)
Camino al Páramo de Santa Inés desde Belmira, Antioquia (Valle de Los Osos-Altiplano Norte)
Reserva Huella Salvaje, Caracolí, Antioquia (Magdalena Medio).
Esas fueron las primeras fotos que les tomé a estas Cyclanthacea de agua dulce cuando, además de encantarme, iba a estudiar algo de sus vidas. Luego cuento más de esto...
Río Ciego, San Francisco, Acandí, Chocó (Caribe)






.jpeg)





Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar